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Trilogía del ermitaño. Parte 1

Todo pasa por algo

Perder a sus padres en un accidente le abrió los ojos: había sido un mal hijo.

Su mujer se fue con su mejor amigo y comprendió que todo era culpa de sus malditos celos.

Lo despidieron merecidamente del trabajo y le atropelló un pobre conductor volviendo a casa: era el momento de dejar la ciudad.

Terminó de despejar la entrada de la cabaña y volvió a nevar. Definitivamente, pensó, no todo pasa por algo.