Saltar al contenido

Órdago

Sus mejores amigos del instituto le cogían las fotocopias de los apuntes, a menudo sin su permiso.

Harto de no hacer amigos en la universidad, una mañana bajó a la cafetería y se acercó a una timba de mus.

–Tengo apuntes de todas las asignaturas –dijo, arrojando sobre la mesa un tocho de fotocopias recién encuadernado–. Estos son los de cálculo.

Los amarracos se esparcieron en varias direcciones; algunos cayeron al suelo. Al escuchar el primer insulto, cogió su mochila vacía y echó a correr exultante de alegría.

UNA NOVELA SOBRE MOCHILEROS EN EL SUDESTE ASIÁTICO: DEL HEDONISMO SIN LÍMITES A LA ESPIRITUALIDAD DEL VIPASSANA Y EL BUDISMO