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Españoles expatriados

Levanta la cabeza de la mesa con un movimiento brusco. Se tapona la nariz con las palmas de las manos (el orificio izquierdo totalmente y el derecho parcialmente). Sin dejar de mirar al techo, inspira con fuerza una última vez. El canuto pasa de mano en mano y de nariz en nariz. Cuando se termina la ronda, rebaña los restos con el dedo. Desenrolla su billete de cinco libras con la cara impasible de la Reina. “Ves pasar las drogas por delante de tus narices y no haces nada”, piensa. Es una metáfora perfecta de lo que ocurre en Londres. La policía conoce las esquinas de los pequeños camellos y el nombre y la dirección de los medianos traficantes. La mirada de la Reina se extiende sobre todos ellos, fría e inquisitoria, pero dejándoles hacer.

Piensa en todas las mentiras que ha dicho esa mañana en el programa de Españoles Expatriados y se derrumba sobre la mesa, sollozando como un bebé.

UNA NOVELA SOBRE MOCHILEROS EN EL SUDESTE ASIÁTICO: DEL HEDONISMO SIN LÍMITES A LA ESPIRITUALIDAD DEL VIPASSANA Y EL BUDISMO