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Antisistemas. Infancia

Consentimiento

A los monitores les molesta que los chicos y chicas de la Fundación nos enamoremos y follemos y nos chupemos las pollas. Los chicos y chicas que no son de la Fundación follan con sus novios y con sus novias y no les echan la bronca. Me lo ha dicho Carlos, que hace dos años estuvo en un campamento con chicos y chicas que no son de la Fundación.

Pero a los chicos y chicas de la Fundación no nos dejan follar ni chuparnos las pollas. Como mucho nos dejan que nos cojamos de la mano y nos demos besos sin meter mucho la lengua. Si metemos mucho la lengua o nos tocamos el culo por dentro del pantalón se empiezan a reír y nos dicen que echemos el freno y que ya tendremos tiempo para eso cuando seamos mayores o cuando nuestros padres nos firmen un consentimiento por escrito. Yo creo que es porque nos tienen manía, pero Carlos dice que no es por eso. Dice que es por una cosa que no puede contarme para no herir mis sentimientos.

Carlos y yo estamos enamorados. ¿Por qué no nos dejan follar, si estamos enamorados? ¿Por qué no nos dejan por lo menos que nos chupemos las pollas? En los talleres de sexualidad nos dijeron que es bueno experimentar con tu cuerpo y que no tienes que asustarte si tu cuerpo cambia. Pues mi cuerpo está cambiando. Antes no tenía ganas de follar y ahora tengo ganas de follar todo el rato. Antes no me importaba follar con cualquier chico o con cualquier chica, pero desde que me enamoré de Carlos ya no quiero follar con nadie más. No quiero volver a los campamentos ni a la Fundación. Quiero irme a vivir con Carlos. Cuando cumplamos dieciocho años vamos a tener un piso para nosotros solos donde podamos follar y chuparnos las pollas sin que nadie nos moleste.

Carlos se lo dijo anoche a Luis (Luis es el coordinador), lo del piso. También le dijo que no se acercara tanto, que le olía el aliento a ginebra porque estaba de botellón con los monitores y las monitoras y Luis se enfadó mucho con él. Pero de todas las cosas que dijo Carlos, la más importante fue que estamos enamorados y que nos vamos a ir a vivir a un piso cuando tengamos dieciocho años para que no nos molesten cuando estemos follando o chupándonos las pollas. Luis le dijo que tenía una reunión urgente y que ya hablamos más tarde. Que de momento se suba los pantalones y que Ismael (Ismael soy yo) se levante del suelo y que cada uno a su cuarto sin rechistar. Pero antes de irme a mi cuarto, Luis me preguntó si estaba haciendo eso porque quería y como no entendí la pregunta me la hizo otra vez, gritando, y luego otra, gritando más, hasta que al final me quedé bloqueado y me puse a llorar.

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Habéis dictado vuestra sentencia a espaldas de todos los monitores de prácticas. Habéis dictado vuestra sentencia sin dar voz a los acusados, sin escucharlos, sin dejar que se defiendan. Ahora me toca hablar a mí, Luis, y espero que no se te ocurra interrumpirme. Quiero presentar mi dimisión como monitora de prácticas. Te estoy hablando de una dimisión simbólica, claro, porque los monitores en prácticas no tenemos contrato aunque estemos al pie del cañón exactamente igual que vosotros. He dicho que no se te ocurra interrumpirme, Luis. Ya que no me habéis invitado a la asamblea, y ya que desde este momento has dejado de ser mi coordinador, te voy a hablar con total libertad.

La decisión que habéis tomado, repito, a espaldas de todos los monitores de prácticas, me parece injusta y desproporcionada. Podría tener consecuencias muy graves para la autoestima de los chicos y para su concepción del sexo. De aquí en adelante, van a pensar que es algo vergonzoso que merece ser castigado, lo cual traerá aparejados un sinfín de traumas. ¿De qué los acusáis exactamente? ¿Qué crimen han cometido? ¿No será mejor hablar con ellos, explicarles las cosas?

Eso es exactamente lo que yo acabo de hacer. Mientras vosotros os reuníais a nuestras espaldas, he ido a sus habitaciones y me he encontrado a Ismael llorando desconsoladamente y a Carlos golpeándose la cabeza contra la pared, repitiendo en bucle una pregunta para la que yo no tenía respuesta y creo que tú tampoco. Los dos me han contado exactamente lo mismo: que están enamorados y que se van a ir a vivir juntos cuando cumplan dieciocho años. Tú y yo sabemos que eso es imposible, Luis, ¿pero quién no ha tenido fantasías cuando se enamora? ¿Quién no ha perdido por completo el contacto con la realidad?

Lo que deja clara su respuesta es que el sexo ha sido consentido por ambas partes y que por lo tanto NO ha habido abuso. No son unos críos, Luis. Tienen trece años, la edad legal de consentimiento. Debemos respetar su libertad sexual siempre y cuando tomen precauciones. Mis primeros contactos sexuales fueron con diez u once años, con un chico de mi urbanización. ¡He dicho que no se te ocurra interrumpirme! Nos encerrábamos a jugar mientras nuestros padres merendaban en el salón. Ni siquiera recuerdo lo que hacíamos pero recuerdo que era emocionante y recuerdo también que nos desnudábamos. No sabíamos lo que era el sexo porque nadie nos lo había explicado todavía. Tampoco sabíamos lo que era el consentimiento, pero si de algo estoy segura es de que los dos queríamos estar ahí. Si hubieran acusado a mi amigo de abusar de mí me habrían creado un trauma para toda la vida.

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Si celebramos nuestras asambleas a puerta cerrada es porque la mayoría de los monitores de prácticas no volvéis a aparecer. Y no os culpo por ello, María. El trabajo con personas con discapacidad es para mí el más reconfortante del mundo, pero también uno de los más duros. Vuestra visión teórica nos enriquece a todos, pero nosotros sabemos lo que funciona en la práctica y lo que no. Queréis implementar métodos que habéis estudiado en la universidad o leído en algún libro. Os puede la impaciencia, queréis resultados inmediatos. Pero las cosas no funcionan así. Quienes de verdad conocemos a los chicos somos los profesionales de la Fundación. Nosotros seguiremos aquí cuando obtengáis vuestro título de Monitor de Ocio y Tiempo Libre y no volváis a aparecer. Por eso no podemos permitir que alteréis nuestro proceso de toma de decisiones.

¿Sabes desde cuándo lleva Carlos con nosotros? Desde que tenía ocho años. Podría decirse que es uno de los fundadores de la Fundación, valga la redundancia. De niño era adorable, ¡tendrías que haberlo visto! Pero, desde que entró en la pubertad, se ha vuelto un abusón y un manipulador. Su cociente intelectual está muy por encima del de los otros chicos, y Carlos es consciente de ello.

Hace dos años lo llevamos a un campamento con chicos sin discapacidad, un error por nuestra parte. Vio cosas que no tendría que haber visto y aprendió cosas que no tendría que haber aprendido. El año pasado protagonizó un incidente muy grave con otra chica de la Fundación y tuvimos que hablar con sus padres, que como sabes están muy involucrados con la Fundación. Nos dieron permiso para tomar medidas la próxima vez que Carlos se pasara de la raya. Si le perdonamos también este año, Carlos va a pensar que puede hacer lo que le dé la gana. No podemos permitir que se convierta en un tirano.

Ismael presenta un grado de discapacidad severa. Su edad mental es de nueve años, muy por debajo de la edad legal de consentimiento, que para tu información están a punto de subir a dieciséis. Además, para que exista consentimiento, debe haber información, razonamiento y voluntariedad. La información se la damos en los talleres de sexualidad, aunque cada vez tengo menos claro que sirvan para algo. Pero ¿de verdad piensas que Ismael está capacitado para tomar decisiones voluntarias y razonadas? La libertad sexual debe quedar en un segundo plano en este tipo de casos. La prioridad es garantizar la seguridad de los chicos más vulnerables ante posibles abusos. La decisión de expulsar a Carlos es irrevocable.

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No soy un abusón ni un abusador. Todas las veces que Ismael me ha chupado la polla en este campamento, que han sido cinco veces, le he preguntado si quería chuparme la polla y todas las veces me ha dicho que sí. Otra cosa distinta es que esté enamorado de Ismael y me quiera ir a vivir con él. Eso lo dije solo para intentar salvarme el culo. Se lo dije a Luis, el coordinador, y se lo acabo de decir a María, la monitora de prácticas, que me ha prometido que intentará ayudarme. El problema es que los monitores de prácticas no mandan nada de nada, así que esta vez estoy jodido de verdad.

Los monitores y las monitoras hacen lo que les da la gana y a nosotros no nos dejan hacer nada. En cuanto nos acostamos, se meten en sus cabañas y se emborrachan y follan entre ellos. Creen que no nos enteramos, pero nosotros nos enteramos de todo. Al menos yo me entero de todo y luego se lo cuento a los otros chicos para que también estén enterados. Esta vez se lo voy a contar también a mi padre, para que intente ayudarme. Mi padre es muy importante para la Fundación porque todos los años dona un montón de dinero. Le diré a mi padre que Ismael y yo nos besábamos todas las noches en la habitación porque los monitores y las monitoras no nos vigilaban, porque estaban en sus cabañas emborrachándose y follando entre ellos.

Cuando el año pasado follé con Paula, la chica de la Fundación que no volvió nunca más a la Fundación, Luis me echó una bronca que te cagas, y mis padres también. Me dijeron que tenemos que utilizar preservativos porque si no las mujeres se pueden quedar embarazadas. Eso lo entendí perfectamente, no soy estúpido aunque mucha gente me trate como si lo fuera. Lo que no entendí, y sigo sin entender, es por qué me dijo Luis que soy un abusón y que podría ser un abusador. Me dijo que si follo con gente con más discapacidad que yo puedo estar abusando de ellos. ¿Y con quién se supone que tengo que follar? Todos los chicos y chicas de la Fundación son menos listos que yo, y los que no son de la Fundación, como los del campamento de hace dos años, no quieren follar conmigo. ¿Es que no puedo yo follar con nadie? ¿Es que no puedo yo follar con nadie? ¿Es que no puedo yo follar con nadie? ¿Es que no puedo yo follar con nadie?

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